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domingo, 9 de junio de 2013

EL LIBRO DE LAS TINIEBLAS



Acaba de salir a la calle mi segunda novela El Libro de las Tinieblas como es preceptivo en estos tipo de sucesos, voy a dedicar esta entrada del blog al autobombo. Diré que es una novela entretenida de misterio y suspense, aunque también puede decir que es una novela policíaca en la que los anteriores personajes de mi novela (el inteligente dominico Fray Diego y el audaz alguacil Gonzalo García) se ven obligados a desentraña la misteriosa muerte de un veterano de los tercios.

Desde luego, es una novela que tiene puntos en común con la anterior entrega, pero también hay una serie de notables diferencias, puestos que si hay algo que siempre me ha molestado es que un autor repita una y otra vez una formula de éxito. Hay cierta continuidad, pero también se dan una serie de cambios para tratar de paliar este mal tan común. Por supuesto, es una novela de ambiente histórico, pero no una novela histórica. Salvo el relato veraz de la batalla de Nordlingen, la última gran victoria de los tercios españoles, no hay ningún hecho histórico. La trama es una ficción compuesta de retazos de elementos veraces históricamente. Lo que si hay es un esfuerzo por recrear el ambiente y la forma de vida del Madrid de la época. Si se habla de una casa, palacio, monasterio, iglesia, hospital, esa edificio ha existido y tenía el aspecto que se describe. De la misma manera está desgranada la forma de vida, áspera y dura, que llevaba la mayor parte de sus pobladores.

La acción se sitúa seis meses después de El Demonio de Lavapiés, es decir, sigue transcurriendo en los últimos años del rey Felipe IV. Aquel monarca estaba ya tan envejecido y decadente como el reino que gobernaba, un reino agotado por las guerras de religión y las sublevaciones de Cataluña y Portugal. Al mismo tiempo es una novela policíaca. Gonzalo, el hombre de acción no demasiado inteligente, se reencontrará con un viejo amigo veterano de esos míticos tercios, un resto, como él mismo, del naufragio del imperio español. No falta la presencia de Fray Diego, el dominico astuto capaz de desentrañar los más oscuros enigmas.

No falta cierto ambiente de misterio sobrenatural. Aquí tienen cabida las leyendas vampíricas surgidas en el este de Europa, la demonología e incluso la alquimia. Algunos de estos aspectos ya son novedosos, pero donde realmente difiere de la anterior es en los lugares y el ambiente social. En la primera novela se mostraba un ambiente cortesano y aristocráticos, un Madrid de alto copete que poco tenía que ver con la humildad, por no decir miseria en la que malvivían la mayor parte de la población. Gran parte de la acción se desarrolla en el mismo Lavapiés, que siempre ha sido un barrio menesteroso. Incluso los protagonistas harán una salida fuera de la ciudad que me permite mostrar las penosas condiciones de la población rural en una época de seguías, inundaciones y malas cosechas. No me olvido de los veteranos de los tercios, esos hombres valerosos que se jugaron la vida y que poco o nada sacaron en clara de aquella aventura. En fin, no quiero desvelar nada más. Espero que disfruten de su lectura.