martes, 27 de septiembre de 2011

POLA OLAIXARAC



LAS TEORÍAS SALVAJES

Coincidirá conmigo cualquiera que vea la foto que ilustra este post que Pola está muy buena. Este hecho es una cosa insólita en el panorama literario generalmente dominado por feos, locos y viejos. Además de ese innegable atributo, esta chica posee otros como que es argentina y escritora. De hecho, la novela que traigo aquí ha sido un tremendo éxito en Argentina. Si a todo esto unimos que uno de mis mayores divertimentos es urdir teorías delirantes, comprenderá el lector que comienzo la lectura de la novela entusiasmado.
El entusiasmo se enfría un poco en las primeras páginas donde Pola empieza contando no sé que historias absurdas de las tribus de Nueva Guinea. Como soy sufrido y disciplinado eso no me para, sigo hasta llegar a la página 15 donde encuentro lo siguiente:
“En el año 73 la modificación del plan de estudios en psicología promovió un fuerte énfasis en los social, que orientó la carrera hacia las áreas comunitarias y el trabajo de campo. En detrimento de la formación profesional enfocada en asignaturas y obligaciones curriculares distintivas de cada carrera, el enfoque epistemológico marxista invocaba la prioridad de las luchas populares, y sólo de manera secundaria los pruritos específicos de los campos de conocimiento que no dependían del imperativo partidario”.
Supongo que todo esto satisfará a los millones de interesados en la evolución de los estudiso de psicología en Argentina, yo sólo tengo una pregunta: ¿Qué he hecho yo para merecer esto?. Pola, ¿cómo pudiste hacerme eso a mí que tu hubiera querido hasta el fin? ¿POR QUÉ LOS ARGENTINOS SOIS TAN COÑAZOS?

A pesar de todo continuo, pero es por poco tiempo, en la página 19 Pola tiene a bien contarnos una “interesante” historia sobre las Transmisiones Yoicas (¿?) y el antropólogo holandés Johan Van Vliet. Game Over, dejo de leer, he aguantado 9 páginas.
Como de manera habitual no me doy por vencido echó un vistazo a su blog para ver si así me animo a seguir, su blog es moderno, delirante e incomprensible. Me entero que lleva escribiendo desde los siete años y que escribió su primera novela poco después (¡). Queriendo saber más de ella echó un vistazo a la biografía que viene en la pestaña del libro, que agranda aun más mi escepticismo e incredulidad. Pola ha estudiado Filosofía y escribe sobre arte y tecnología. Pregunta: ¿Qué sabe sobre tecnología una licenciada en Filosofía?
Adiós Pola.

miércoles, 14 de septiembre de 2011

TODO ES CRUCIAL






La novela Nada es crucial de Pablo Gutiérrez es una de las mejores sorpresas literarias de los últimos tiempos. Las credenciales de Pablo Gutiérrez no pueden ser mejores, esta novela ha ganado el premio Ojo Crítico de novela de RNE y Pablo ha sido elegido como uno de los mejores narradores jóvenes hispanos en la revista Granta.
Si digo la verdad no me acerqué a esta novela con agrado, el argumento sobre unos jóvenes marginados no me atraía en absoluto, me esperaba una vez más la típica historia tremendista de yonquis, arrabales, penurias, etc. Todo ello aderezado con ese realismo decimonónico y jurásico que tanto gusta al gran público. De este error me sacó una recomendación de mi amigo Sergio.
La novela es todo lo contrario, un relato perfectamente construido en torno a las peripecias de dos personajes desamparados que logran al poco la empatía del lector. En algunas partes el texto tiene reminiscencias de la literatura infantil (los único personajes con nombres son los dos protagonistas el resto son denominaciones curiosas como el Sr. Alto y Locuaz) y, a veces el narrador empieza su intervención con “queridos niños..”
El estilo está muy trabajado, a medio camino entre la novela experimental y el realismo, no es ni lo uno ni lo otro pero tiene lo mejor de ambos. Los personajes están perfectamente construidos y su deambular se convierte en un relato tan interesante como innovador. Desde luego, no está dirigido al gran público pero el texto entusiasmara a todos los que buscan nuevas vías a la narrativa y quieran apartarse de camino trillados.
Me encantan las numerosas referencias a la cultura popular (que van desde los superhéroes de la Marcel al Señor de los anillos) y detesto cuando se pone a hacer una especie caligramas, supongo que por su supuesto estilo innovador (aunque esto ya lo hiciera Jardiel Poncela en los años 30).
En definitiva, una obra totalmente recomendable.

martes, 6 de septiembre de 2011

LITERATURA DEL OLVIDO III



ARMANDO BUSCARINI




De entre la legión de figuras peripatéticas de la literatura española ocupa un puesto de honor Armando Buscarini. Vivió toda su vida consagrada a una carretera literaria que sólo logró el escarnio de sus contemporáneos y le llevaría a vivir una existencia marcada por la miseria, los piojos y el hambre.
Aparece en Madrid en 1919 con sólo quince años, atrás ha dejando su pueblo natal de Ezcaray y una madre con la que guarda una extraña relación de amor-odio. Su pluma ya se ha consagrado a algún relato sobre su pueblo, poemas ripiosos a su prima y su primera obra Emocionantísimas aventuras de Calck-Zettin. Emperador de los detectives, que ya orientan un poco sobre el gusto estragado y el norte un tanto perdido de su creatividad literaria.
En la capital los postreros epígonos del modernismo están dando sus últimas bocanadas, en su lugar se impone la estética chocante y el mensaje un tanto demencial de las vanguardias. A los bohemios modernistas les roban el terreno unos señoritos bien que proclaman manifiestos de extraños nombres y dogmas delirantes.
Buscarini no se entera de nada de esto, para él los auténticos artistas son Alejandro Sawa y su corte de bohemios arrebatados por la estética de los simbolistas franceses, nace así fuera de tiempo, con una musa que ya está abandonada y en el olvido. Si su obra lírica está desfasada, la promoción de sus obras no es menos desafortunada. Edita folletos de apenas veinte páginas que recogen sus poemas y vende (o intenta) en la calle Alcalá en una especie de tenderete junto al edifico de Hacienda, rodeado de carteles que proclaman dudosas aseveraciones como “Ayuden al poeta más grande que ha tenido España” o “La sonrisa es la clave del éxito”. Desde luego, al ver el escaso peculio que le reportan sus obras esa sonrisa que nunca le conseguiría el éxito debió quedarse helada en su rostro. De hecho, en la portada de sus obras es habitual que salga una fotografía suya en la que siempre muestra un gesto adusto. El contenido de esos folletos que el público se niega comprar es una mezcla de verbos ripiosos de un romanticismo fermentado escritos con patadas al diccionario y errores ortográficos a discreción.
A los diecinueve años visita por primera vez el Departamento de Observación de Dementes del Hospital Provincial. Para compensar esta desgracia a la salida conoce a su amor, Elena, una joven ya enferma de sífilis que vive entre los miserables del barrio de la Virgen del Puerto. La pasión de Buscarini por Elena le inspira poemas y le convierte en un hombre viajero, puesto que cuando reúne algún dinero viajan en el tren de tercera a El Escorial. Sin embargo, Elena parece descreer de la gloria inminente que espera a nuestro hombre y decide emplearse en un burdel para menesterosos.
Buscarini queda destrozado e inicia su itinerario hacia la locura y la más negra sordidez. Comienza a frecuentar el viaducto de la calle Segovia, que el lugar preferido por los suicidas para dar un salto desde la alta barandilla hacia la nada. Al contrario que otros muchos literatos que mienten diciendo que no desean la fama y el dinero, Buscarini lo desea con un ardor de niño o de loco (“Quiero triunfar, necesito triunfar y estoy seguro de que triunfaré”, asegura en alguna de sus obras). No entiende que la poesía no es el mejor medio en una época en la que el teatro es sinónimo de éxito, como hoy en día los son las adaptaciones cinematográficas o televisivas.
Su vida se mueve entre pensiones ínfimas repletas de piojos, personajes patibularios y limosnas que algunos le dan viendo su miseria. Algunos le auxilian de manera piadosa como los hermanos Alvárez Quintero o Eduardo Marquina que le compra un abrigo que él empeña a las pocas horas para tener algo para comer. Sin embargo, lo que más abunda es la chanza de individuos que le invita a tomar el azadón o alistarse al tercio. No es raro que una de sus obras de esa época se titule Primavera sin sol.
Tanta desdicha tienen su efecto, la sífilis empieza a trastocar una mente que ya de por sí está marcada por el delirio. En 1929 desaparece de la corte para iniciar un recorrido por manicomios de Madrid, Valladolid y Logroño de los que ya nunca saldrá. Allí le esperan los fantasmas de la locura de los que ya nunca se librará. Murió el 9 de junio de 1940 a causa de la tuberculosis.
Que mejor despedida que transcribir unas palabras que Buscarini pone en el frontispicio de uno de sus folletos:
“Mi alma está forjada en la más excelsa nobleza de los más divinos ideales; la miseria la ha martilleado en el yunque de vuestro desdén, que tiene algo de delincuente. No os pido limosna, puesto que elaboro libros para deleite vuestro y de vuestro espíritu, porque tenéis el deber de hacer. Yo no tengo culpa de que mi arte no sea entendido; pero yo soy el mismo arte.”

jueves, 4 de agosto de 2011

VA DE BLOGS

Comentaba Almudena Grandes es una de sus columnas en El País que la explosión de blogs en Internet no había aportado nada nuevo al mundo literario o al mundo en general. En claro contraste con sus columnas cuya publicación conmueve al mundo, supongo.
La verdad es que los blogs no son en la mayoría de los casos más que columnas de opinión periodísticas, escritas por cualquiera (es evidente que este es un aspecto democrático maravilloso) y con carácter gratuito. Estas dos características ya me parecen algo distinto y apreciable. Que cualquier fulano pueda escribir lo que se le ocurra y publicarlo en la red me parece genial (aunque el número de lectores sea tan escaso como el de este blog). Lo segundo es que el fulano que escribe el blog no es un mercenario a sueldo, sino que mejor o peor hace un trabajo por pura y simple satisfacción personal.
A veces las columnas que vemos en los periódicos son brillantes, pero lo más común es que sean más o menos olvidables. Me contaron una anécdota de un famoso escritor que tenía una columna en El Mundo, una persona del periódico llamó al sujeto para ver si tenía lista la columna para mandarle el mensajero que la recogiera, eran los tiempos anteriores al fax y al correo electrónico. El autor dijo que sí que se lo podía mandar y que el artículo ya estaba listo, aunque no era el caso, en los diez minutos que tardó el chico de la moto en llegar el novelista hizo su columna sin mayores problemas. Creo que es un caso excepcional, pero no es menos cierto que los columnistas deben realizar su artículo cada x tiempo tengan o no ideas o ganas de contar algo. Por el contrario, el autor de un blog escribe cuando le da la gana, sin prisas, sin plazos, sin necesidad y sin recompensa.
Otra característica no menos importante es que el autor del blog puede recibir opiniones de sus lectores y responderles si ese es su deseo, sustituyendo a la antigua relación piramidal entre el autor y el público.
Dicho esto paso a recomendar algunos blogs que considero de interés:
-El de David Torres es un blog clásico, está muy cercano al columnismo periodístico y desgrana cosas que le suceden, opiniones y textos literarios dedicados a personajes que por alguna razón le llaman la atención.
-El de Rafael Reig es un blog más atípico, en el que básicamente cuenta su vida y vierte de vez en cuando sus opiniones sobre tema de actualidad.
-El de Jerónimo Tristante es un blog político y militante. Básicamente contiene críticas a la actualidad política hechas por un hombre de izquierdas sin anteojeras dogmáticas. Hasta el nombre “Demasiado perro para escribir un blog, demasiado bocazas para callarse” me parece bueno.
-El de Lector Malherido es un blog de crítica literaria descacharrante. Consigue la difícil tarea de hacer reír con reseñas sobre libros con un estilo original, humorístico y cargado de mala leche.
-Hislibris. Aunque no es un blog propiamente dicho, es en realidad una página web, reúne críticas de libros de historia, novela histórica y temas militares. Las críticas son como las recomendaciones de un amigo a otro, y ese estilo me parece mucho más convincente que el de muchos críticos supuestamente sesudos.

jueves, 21 de julio de 2011

CONCLUSIONES



Con motivo del suplemento cultural número 1.000 del ABC, los periodistas de este suplemento preguntaron a varios “destacados escritores” sobre obras imprescindibles de este siglo. Hay que tener en cuenta como se hacen este tipo de encuestas, es decir, uno pregunta a alguien que responde sin pensárselo mucho para quitarse el muerto de encima, pero aún así se pueden sacar una serie de conclusiones que expongo.

1.- La mayoría de los libros son prescindibles. Casi ninguno cita una obra que esté entre los más vendidos. De lo que se deduce que los best seller son una especie de pasto para los burros. Esta premisa nos lleva a la segunda conclusión:

2.- La mayor parte del público que compra o lee un libro es prescindible. Señores burros, perdonen que les diga, pero ustedes lectores de Idelfonso Falcones, Pérez Reverte o María Dueñas no cuentan, son una vergüenza y sería deseable que una autoridad competente impidiera la publicación de esos libros, dejando sólo espacio a las Grandes Obras. Este nos lleva a la tercera conclusión:

3.- La literatura española es prescindible. Dado el número de citas a obras de autores españoles es ínfima podemos deducir que la literatura española actual, en su conjunto, es prescindible. A pesar de que la inmensa mayoría (salvo algún latinoamericano) son autores españoles son escasísimas las obras de autores de esta nacionalidad. De hecho, son escasísimas las obras de autores que no sean anglosajones. Lo que nos lleva a una nueva premisa.

4.- Toda literatura, exceptuando la anglosajona es prescindible. Las escasas citas a autores que no sean de lengua inglesa es tal que podemos deducir que para aguantar a petardos de la talla de Saramago o Ishiguro (dos de los citados) es mejor cerrar el chiringuito y dejar en monopolio a los que saben.

5.- La lengua española es prescindible. Sé que suena radical pero así es. Lorenzo Silva y Javier Marías no sólo prefieren a autores foráneos sino que además citan sus obras favoritas en inglés. Dado la absoluta incapacidad de millones de españoles en aprender cualquier lengua es conveniente dejar en suspenso de momento esta premisa.

6.- Los autores españoles no son sólo prescindibles como escritores, también lo son como críticos. La mayoría cita a autores muy renombrados y publicados por grandes editoriales, no hay gran diferencia entre cualquier “destacado escritor” y un lector medio culto. Es más, sus gustos son bastante gregarios y parecen bastante pendientes de qué dirán.

Visto lo visto recomiendo que todos estos “destacados escritores” dejen de escribir de manera inmediata y se dedican a otra cosa, por ejemplo aprender inglés.

viernes, 8 de julio de 2011

INDIGNADOS Y LÍNEAS ROJAS






Este blog ha decidido invitar a una serie de grandes prohombres de la política española para que nos expliquen su opinión sobre la actitud de los indignados ante el Parlamento catalán. Tenemos con nosotros aquí a Artur Mas, de CIU, José Bono, del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba, también del PSOE, Mariano Rajoy, del PP y Cayo Lara, de IU.
Alguno de ustedes se ha manifestado de manera contundente afirmando que los indignados han pasado unas líneas rojas que nunca deben ser pasadas. ¿No es así señor Artur Mas?
-Así es, en nuestro régimen político hay cabida para cualquier opinión siempre que no se utilice la violencia.
-Corríjame si me equivoco, pero el único herido que ha habido hasta el momento han sido el orgullo de un grupo de político altivos que se creían con derecho a todo. Salvo que consideremos herida un señor al que le pintan la calva y una señora que compra gabardinas de 3.000 euros.
-Es posible que sea así, pero en c ualquier caso, vuelvo a repetir que hay unas líneas rojas que no deben ser pasadas.
-Señor Mas, permítame una pregunta: ¿Considera usted cruzar una línea roja que hayan descubierto cuentas millonarias a nombre de su padre en Suiza?
El señor Mas se levanta INDIGNADO y se marcha de la sala.
Bien continuemos con usted señor Bono, usted se ha manifestado también de manera clara diciendo que la policía debe intervenir si se vulnera la ley.
-Así es, la ley está para cumplirla y reitero lo que dice el señor Mas, hay líneas que nunca deben ser pasadas.
-Señor Bono, considera usted que cruzó una línea roja cuando “olvido” declarar a Hacienda el negocio que tiene de hípica con el que gana 300.000 euros anuales.
-Usted ya sabe como son estas cosas, uno tiene olvidos.
-No digo que no, yo mismo soy muy olvidadizo, lo que no me acaba de cuadrar es como usted con unos ingresos limitados ha conseguido montar un gran negocio como ese. Sabiendo que usted no es muy buen administrador, ya que la comunidad autónoma que regentó durante tanto tiempo está en bancarrota.
José Bono se levanta y se marcha INDIGNADO.
-Bueno supongo que los dos representantes de los grandes partidos políticos también creerán que hay líneas que no hay que cruzar. ¿Creen ustedes que cruzaron una línea roja al pasarse por el forro la democracia interna de los partidos y ser elegidos a dedo?
Mariano y Alfredo se miran y, por una vez, se ponen de acuerdo en el acto y salen INDIGNADOS.
-Bueno, sólo nos queda usted, Cayo Lara. Visto el éxito si le parece cambiamos de tema. ¿Qué le parece esa rebelión de las bases de su partido en Extremadura para no pactar con el PSOE?
-Pues que me va a parecer fatal. Hay que apoyar siempre a gobiernos de izquierda, da lo mismo que sean corruptos, caciquiles o inútiles, lo importante es el dogma. Me parece claro que como debe funcionar un partido es obedeciendo a cuatro listos que se reúnen en un despacho y no consultado a las bases, como se ha hecho en este caso. Así pasa lo que pasa, no se si me explico.
Perfectamente, nos queda todo muy claro, hasta aquí hemos llegado. Buenas noches y Buena suerte.

domingo, 3 de julio de 2011

LITERATURA DEL OLVIDO II





PEDRO BARRANTES





Tras el post dedicado a Jesús de Aragón inicio bajo el título literatura del olvido una serie de perfiles dedicado a literatos caídos en la desmemoria o que directamente pasaron desapercibidos incluso para sus contemporáneos.
De entre la pléyade de escritores malditos y olvidados destaca la figura tremenda de Pedro Barrantes. A medio camino entre lo trágico y lo grotesco su vida estuvo marcada por su afición al tintorro, la escabrosidad y la desgracia. Por lo general la vida de los escritores no es muy afortunada (también es verdad que lo mismo se puede decir prácticamente de cualquier otro oficio), pero sin duda las desdichas a las que se vio sometido este hombre forman un caso aparte que paso a explicar.
Al igual que los personajes de las tragedias griegas, Pedro vino marcado al mundo por un destino aciago. Sus padres, naturales de León, tuvieron que huir a Valencia para escapar de las deudas a la que sus escasas capacidades como comerciantes fueron incapaces de hacer frente. Es ya desde el principio un hombre sin norte, descentrado y a merced de las circunstancias de la vida.
Como la situación familiar era bastante apurada debe ayudar a la economía familiar y lo hace buscándose un trabajo como escribano en el Gobierno Civil de Valencia donde conocerá a su mentor Ramón Chíes, librepensador republicano y radical. Corren los tiempos de la Primera República y se lanza a las que serían dos pasiones en su vida: el activismo político y el culto a la botella.
Publica su primera obra con el premonitorio título de El Emperador de los zarrapastrosos, que recoge sus primeros poemas de evidente carácter satírico. Compagina su actividad poética con la periodística en Los dominicales del Libre Pensamiento, que dirige Chíes, donde desgrana doctrinas anarquizantes y llamamientos sediciosos.
En 1890 publica lo que con toda propiedad es su primera obra poética: Delirium Tremens. Obra que tal como anuncia su título está marcada por un doble delirio: el alcohólico que le proporciona el vino barato y el estético de una poesía alucinada. Barrantes tiene treinta años pero ya está gastado por la mala vida, el alcohol, las visitas a los ínfimos burdeles y la piorrea que pronto dará al traste con su dentadura. A esa poca grata situación se une la muerte de Chíes y la nula repercusión que tiene su poesía entres los contemporáneos.
En uno de esos giros demenciales a los que son tan dados los literatos, Pedro descubre a Jesucristo y pasa de ser un anticlerical ateo a un propagandista católico. A ello contribuye su desilusión política y el triste sino que le ha marcado la vida hasta ese momento. Vuelve así al redil de la iglesia publicando en La Ilustración Católica. Barrantes abandona el barco de la bohemia y la agitación política, sus nuevos artículos cubren congresos eucarísticos, sínodos, entrevistas a curas y monjitas y glosas de homilías. Su traspaso a la reacción clerical culmina con la publicación en 1896 de su poemario Tierra y cielo, que incluye poemas de título tan sugerente como A la religión.
Sin embargo, dos años después nuestro hombre da un nuevo quiebro a su vida volviendo al alcohol y al activismo político. Decide iniciar su nueva etapa publicando una serie de libelos que pongan en la picota a las personalidades del momento funda la “Biblioteca Don Quijote”. Esta empresa, nunca mejor llamada quijotesca, le llevara directamente a la cárcel y al cementerio cuando decide publicar un volumen dedicado a una de las figuras del momento: el general Polavieja. Es conducido a la prisión donde varios sicarios le apalean y le hacen beber matarratas, quedando tan malparado que deciden meterle en una carreta que llevaba cadáveres a la fosa común del cementerio del Este. Allí recupera el sentido, entre cadáveres espolvoreados de cal viva t sintiendo como los gusanos escarbaban las llagas de sus heridas. Tal vez fue esta experiencia la que le inculcó cierto regusto por los asuntos de ultratumba y las morbosidades necrófilas, que a partir de ese momento se dan en su poesía.
Hasta ahora sólo se ha dedicado a la poesía, pero abierto a nuevas experiencias decide probar con la novela. Su primera obra lleva un título que con toda propiedad la define y que se puede aplicar a muchas otras piezas novelísticas: La cochambrosa. Sin éxito en la poesía o en la novela, acosado por la miseria y con un cada vez más acusado alcoholismo se aviene a colaborar con el periódico El País, dirigido por el radical Alejandro Lerroux.
Su labor aquí es bastante curiosa, no escribe nada pero pone la firma al pie de los artículos mas polémicos e incendiarios, asumiendo el los arrestos, interrogatorios y palizas que la autoridad competente tenga a bien realizar para la buena marcha de la sociedad. Todo ello por el módico precio de un duro. Es justo reconocer que aquel mercenario borrachín, ya casi una ruina humana, nunca delató a nadie.
Atentos a la alegre disposición de nuestro hombre para apechugar con los problemas de otros Eduardo Zamacois y el periodista Manuel Carretero solucionan el problema que tenían con Pepita Manso, una amante que compartían. Preñada de alguno de los dos, ambos pagan una modesta cantidad a Pedro para que admita ser el padre del niño que va a dar a luz.
Lo que no es discutible es la paternidad de una nueva edición corregida y muy aumentada de su añeja obra Delirium tremens en 1910, aún más escabrosa que la anterior, hay delirios de estética gore (El enterrador y yo), exaltación de la lujuria, glorificación del alcoholismo, e incluso claras invitaciones al sacrilegio.
Es su último suspiro, sabe que su vida llega y su fin y es consciente de su fracaso absoluto, para él no habrá gloría, fama, dinero o cualquier otra cosa deseable. Sólo le queda arrastrarse por las calles cubiertos de harapos y piojos, sableando a algún conocido que le calme el hambre o le invite a un chato de vino.
Para finalizar es necesario recordar la causa de su muerte, ya que roza o se sumerge en lo grotesco. Enfermo gravemente llama al médico que le aconseja que no tome ningún líquido, pero Pedro, tan poco dado al agua, no aguanta la sed que le provoca la fiebre y toma una jarra entera. Si los litros de vino consumidos durante su vida no habían acabado con él esta maligna agua lo remata en unas horas.
El médico al volver a verle encuentra la jarra vacía y el cuerpo exánime, certifica la muerte y dispone que una carreta lleve al cadáver a la fosa común de la que ya había escapado una vez. Nadie acompañó a su cadáver en su último trayecto.